viernes, 10 de diciembre de 2010

Para Pedro Rodríguez (Q.E.P.D.)


Al Artesano del Velero en la Botella

Infinito
Ir y venir
De las olas del mar;
Brisas van y vienen
en tus veleros
por tu mano encendidos.

A nuestros corazones
de Coronel
Nacimiento
Partida
Por el mundo diste,
velas que
balancean la vida.

Abnegado calor
a tu familia entregaste.
De aquí a la eternidad cósmica
tu espíritu
Navega.

Pedro Rodríguez
Hacedor de veleros
Incomparables.
Me pediste una canción
aquella última vez
y no pude entregártela
completa.
No es para terminarla.
Pedro, no hay para tí
canción que se termine.

Ha muchos años que nos conocimos
en la feria artesanal
del Parque Bustamante
Santiago de Chile.
No terminarás de admirar
a los que realmente
se impenetraron
en los miles de detalles
de tus veleros
puestos dentro de una botella.

Ah, si caben en lo profundo
de tu corazón.
Ya no estás
para revelarnos
la magia
concebida en tu cerebro
para hacerlos revivir
en aquél útero
vidrioso,
transparentes,
como si pudiéramos
explicarnos
el secreto
de nuestra vida misma.

Pocos artesanos hay
y en el futuro
habrá menos
que por sus manos logren
encender el fuego de la existencia.
Tus veleros recuperaban
toda la historia del mar amado,
copias auténticas
de famosos navíos
que surcaron el mundo
o defendieron la patria
en heroicas batallas,
veleros imaginarios de los mitos chilotes.

Se van perdiendo los artesanos
en el olvido de las manos maravillosas.

¿Qué abuelita hay que acaricie la greda
para hacer un cántaro metawe,
que teja un poncho en un telar de ruana,
un indio que haga una quena o una pifilka
sin intervención de la industria foránea
sofisticada que al mundo y al alma contamina?

Pedro Rodríguez
fuiste artesano auténtico,
de una astilla
por tu mano
lograbas
veleros
de mares incomensurables.

Coronel. 10 de diciembre de 2010.-

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